“A los futbolistas no se les puede pedir más. Los futbolistas no quieren más dinero, quieren que se cumplan los contratos, que se vele por las deudas pasadas, presentes y futuras y que vosotros disfrutéis del fútbol como una competición sana, en condiciones de igualdad, donde los futbolistas sean tratados igual en un equipo que en otro”.
Con estas palabras, y ante la atenta mirada de Puyol, Casillas y Xabi Alonso, entre otros, Luis Rubiales, presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles convocaba a una huelga a mediados de agosto, durante la primera y segunda jornada de la liga 2011-2012.
Era La quinta huelga de los jugadores de fútbol profesional en España después de la de 1979 donde se exigían la abolición del derecho de retención, ser incluidos en la Seguridad Social y la supresión del entonces límite de edad para jugar en Tercera división (23 años); la del 81 exigiendo el pago de las deudas y la abolición de la normativa de alinear a los sub-20; la del 82, que pasó inadvertida; y la de 1984, que se disputó con juveniles, el 16, en la que no hubo fútbol después de que Magistratura prohibiera la alineación de éstos.
En aquella oportunidad, los clubes aceptaron el cobro de deudas y la participación de los jugadores en las negociaciones sobre derechos de televisión. Sin embargo, siempre ha existido el rumor de las huelgas cada tanto tiempo y desde luego, el tema sigue siendo el mismo: las deudas de los equipos para con los jugadores.
En esta oportunidad, al parecer, los clubes se comprometieron a abonar las deudas pendientes con los jugadores, que ascienden a 50 millones de euros y afecta a alrededor de 200 futbolistas y además, la LFP, se comprometió con un Fondo de Garantía Salarial de 70 millones de euros y no de 40 millones de euros, que era lo que ofrecía la LFP.
Este Fondo de Garantía Salarial tiene como objetivo garantizar el cobro de sus sueldos a los futbolistas si los clubes no pagan. Junto con esto, la AFE pedía que, si pasaran tres meses de impagos, los jugadores podrían romper el contrato unilateralmente y el club bajaría a Segunda B. Pero de esto no se sabe nada. Del mismo modo, la actual Ley Concursal evita el descenso de morosos. Los clubes que no pagan por sus traspasos ni las fichas de sus jugadores se acogen a esta ley para evitar el desembolso de dinero mientras continúan fichando y jugando en Primera División.
Ha vuelto el fútbol con la tranquilidad de que los jugadores tendrán asegurados sus sueldos. Pero esta crisis ya está empezando a propagarse en Italia donde fue convocada una huelga de jugadores donde al parecer se luchan por los mismos derechos.
Luis Alejandro Díaz
Nuevo Estadio
Barcelona