Messi ha logrado su cuarto Balón de Oro en cuatro años. Todos seguidos. Algo que hasta el momento no había podido conseguir ningún jugador de fútbol en la historia. Pero nadie habla del cambio que tuvo Messi con la llegada de Guardiola. ¿Qué hubiese sido de Messi si todavía continuara de extremo como es el caso de Cristiano Ronaldo? Todos los portales de noticias hacen eco del premio a Messi y ahondan en las comparaciones no solo con Cristiano Ronaldo sino con los grandes jugadores de la historia. Algunos incluso se atreven a decir que Messi ya no necesita ganar un Mundial para ser el mejor de la historia. Pero nadie se pregunta qué hubiera sido de Messi sin la mano de Guardiola. Y es que la llegada de Pep no solo dividió la historia del Barcelona en dos, con un antes y un después convirtiéndose así mismo en el mito más grande del barcelonismo. La llegada de Pep al banquillo culé, le permitió a Messi la libertad y el protagonismo necesario para convertirse en el mejor jugador del momento. El cambio posicional de permitirle jugar en el área rival arrancando desde cualquier lugar del campo, le dio la posibilidad a Messi de que todo su potencial fuera canalizado hacia un solo objetivo: hacer goles. Y así fue. Messi sigue rompiendo todos los records de goles a punta de dobletes y tripletas gracias a que todo el equipo juega y se esfuerza para que él tenga siempre la pelota en su pie izquierdo. Impresionante. Adiós Ibrahimovic, adiós Ronaldinho, adiós Etoó, adiós Bojan y la lupa continúa vigilando desde las alturas del Camp Nou a Alexis y a Villa. ¿Qué sería de Cristiano Ronaldo con un entrenador que le ofreciese lo mismo? Obvio son jugadores diferentes en todos los aspectos, sin embargo, el gran plus que ha tenido la carrera de Messi ha sido Guardiola. Y es que Pep imaginó y puso en práctica un sistema táctico dentro del cual el gran beneficiado es Messi por encima de los otros diez jugadores y parece que a ninguno le importó. Porque ese es el otro gran secreto de Messi: juega en familia, con sus amigos. Imposible no disfrutarlo. Guardiola no solo sospechó que Messi le permitiría ganar todos los títulos que ganó en sus cuatro años como entrenador del Barcelona, sino que además, se la jugó con él como estandarte de una nueva manera de ver el fútbol, de vivirlo y de jugarlo, en una época marcada por la potencia física sobre el talento. Y es que en una era regida por los resultados y los premios donde nadie quiere perder y todos quieren sumar puntos, la irrupción de una pulga que atraviesa el césped dejando regados a todos sus rivales asombra a todo el mundo. Por eso el poeta del año siempre es el goleador como decía Passolini. Y Messi ya lleva cuatro años firmando los versos más hermosos con su pie izquierdo. Lástima por Iniesta, por Xavi, por Cristiano Ronaldo y por todos los que tuvieron que coincidir generacionalmente con Messi. A todos ellos no les queda más que rezar para que la suerte los ponga en el camino de un entrenador que quiera arriesgarse con ellos ofreciéndoles lo que Guardiola le propuso a Messi: ser el mejor jugador del mundo.
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