Muriel sigue su vida normal

Publicado el 09 Marzo 2010

Muriel Luis Fernando
Luis Fernando Muriel, un chico de apenas 18 años, fue la gran figura de la octava fecha de la Liga Postobón. Este juvenil, nacido en la polvorienta Santo Tomás, Atlántico, de un fugaz paso por las inferiores del Atlético Junior, en donde realmente no lo vieron, y con dos años en la cantera del Deportivo Cali, fue el verdugo del Once Caldas al anotarle tres goles, una cifra impensada para un muchacho que apenas inicia su carrera en el profesionalismo.

Muriel ha tomado la lluvia de elogios con mucha calma. “La verdad es que mi papá me ha llamado mucho y me ha dicho que reciba los buenos comentarios con mucha tranquilidad; yo de mi parte sigo trabajando como un amateur que soy porque sé que esto apenas está comenzando”.

¿Se imaginaba una noche así como la del sábado?
Me imaginé que íbamos a ganar y que yo iba a hacer dos goles, pero que venciéramos 3-0 al Caldas con tres goles míos la verdad es que no me pasó por la cabeza. Fue una noche de esas que uno sueña, haciendo goles y saliendo como figura; afortunadamente me salió todo a la perfección.

Retrocedamos la película, ¿cómo llega al Cali?
Yo esuve cuatro años en las divisiones inferiores del Junior, pero tuve una tendinitis en uno de los gluteos y eso afectó mi rendimiento; no me tuvieron en cuenta y estuve a punto de dejar el fútbol, pero apareció Álvaro Núñez, de la Escuela Barranquillera, y él me animó a que siguiera jugando. Participamos en un torneo relámpago en donde en seis partidos hice ocho goles y ahí le recomendaron a Agustín Garizábalo, que es el veedor del Cali en la costa, para que me mandara a las inferiores del equipo. Así fue que llegué acá.

¿Qué jugador es el que le ha dado más confianza?
Todos me han apoyado y me han brindado su confianza, pero de pronto con los que más hablo y me respaldan incondicionalmente son Édgar Zapata y Efraín Cortés; ellos me dicen que juegue lo que yo sé, que no invente nada, que me divierta y que sea ante todo humilde.

¿Pudo dormir después de anotarle tres goles al Caldas?
No, fue difícil porque llegamos a las 3 de la mañana a Cali y cuando me acosté no pude pegar los ojos porque repasé por mi cabeza mil veces las jugadas de los tres goles. Yo sabía que eso iba a ser así porque no todos tienen una actuación como la tuve yo el sábado en Manizales.

¿Tuvo algún pálpito?
De pronto fue una apuesta que hice con un vecino de Santo Tomás. Yo le dije que iba a hacer goles y él me contestó que si hacía dos me invitaba a dos almuerzos. Ahora lo llamé y le dije que le va a tocar pagar no dos sino tres almuerzos.

¿Qué viene ahora?
Seguir trabajando con humildad, no creerme lo que me está pasando y seguir aprovechando las oportunidades que me brinde el profe.

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Cali

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